Quien cuida una colonia lo sabe: tarde o temprano, algún gato enferma. Estornuda, tiene los ojos sucios o una herida que no se cura. Las enfermedades de los gatos callejeros suelen ser las mismas y se reconocen bastante bien. Esta guía te ayuda a distinguir cuándo basta con vigilar y cuándo hace falta un veterinario ya.
Una cosa por delante: el diagnóstico es cosa del veterinario. Lo tuyo es observar bien y pedir ayuda a tiempo.
Cuándo llamar enseguida
Hay señales que no pueden esperar. Busca un veterinario si el gato:
- respira con dificultad o con la boca abierta;
- no se tiene en pie o se ha desplomado;
- tiene una herida profunda o sangra mucho;
- ha sido atropellado, aunque parezca estar bien;
- vomita o tiene diarrea sin parar y está muy débil;
- es un macho que hace fuerza para orinar y no le sale nada.
La «gripe felina»
Es lo más habitual en las colonias. Los veterinarios la llaman complejo respiratorio felino o rinotraqueítis, y la causan sobre todo dos virus: el herpesvirus y el calicivirus.
Cómo se reconoce:
- estornudos y mocos;
- ojos rojos, llorosos o con legañas;
- el gato está apagado y come menos;
- a veces, pequeñas llagas en la boca.
Se contagia con facilidad: por los estornudos, pero también por los cuencos compartidos. Un gato puede parecer curado y seguir contagiando.
Un gato con gripe que deja de comer tiene que verlo un veterinario. Con la nariz taponada no huele la comida y pierde el apetito. Una lata olorosa y templada a veces le anima. Lava los cuencos a menudo y, si puedes, dale uno solo para él.
Heridas y abscesos
Los gatos se pelean por el territorio y por las hembras. Un mordisco parece poca cosa, pero las bacterias quedan bajo la piel. A los dos o tres días puede formarse un absceso: un bulto caliente y doloroso en la cola, la cara, el cuello o las patas.
Fíjate en si:
- cojea sin motivo aparente;
- está decaído, come poco o tiene fiebre;
- tiene un bulto que, en algún momento, se abre y suelta pus con mal olor.
El absceso lo tiene que tratar un veterinario. Las peleas bajan mucho cuando la colonia está esterilizada, y es una de las razones por las que el método CER es tan importante.
Pulgas, garrapatas, gusanos y tiña
Casi todos los gatos que viven fuera los tienen alguna vez. Un gato que se rasca mucho, con el pelo estropeado o con la tripa hinchada pero delgado, puede tener muchos parásitos.
Nunca uses antiparasitarios de perro en un gato: algunos son tóxicos para ellos. Pide al veterinario o a la protectora un tratamiento seguro.
Atención a la tiña. Son hongos que dejan calvas redondas en la piel y que también pueden contagiarse a las personas. Si la sospechas, usa guantes y consulta al veterinario.
Inmunodeficiencia y leucemia felina
Son dos virus que debilitan las defensas. Se conocen por sus siglas, FIV y FeLV, y aunque se parecen en el nombre, se comportan de forma distinta.
Inmunodeficiencia felina (FIV). Se transmite sobre todo por mordiscos profundos, es decir, en las peleas. El gato queda infectado de por vida, pero muchos viven años y bien. Pueden aparecer inflamación en la boca, catarros que no se curan o pérdida de peso.
Leucemia felina (FeLV). Pasa por la saliva y el contacto estrecho: lamerse entre ellos o compartir cuencos. La madre también puede contagiar a las crías. Es más grave que la FIV y puede causar anemia y tumores.
Ambas se detectan con un análisis de sangre. Que se hagan pruebas o no lo decide el veterinario, según el caso.
Cómo ayudar sin hacerte daño
Un gato enfermo y asustado puede arañar y morder. Y uno contagioso puede pasar la enfermedad a los demás.
- No intentes coger en brazos a un gato que no conoces.
- Para capturarlo, usa una jaula trampa, mejor con ayuda de alguien con experiencia.
- Si te muerde, lava bien la herida y ve al médico: las mordeduras de gato pueden infectarse.
- Lava y seca los cuencos cada día y no dejes restos de comida.
- Lávate las manos después de tocar a un gato enfermo y antes de acercarte a otro.
Qué contarle al veterinario
Al veterinario le sirve lo que has visto, no lo que crees que es. Apunta:
- desde cuándo está mal;
- si come y bebe;
- qué has notado: estornudos, heridas, cojera, vómitos;
- si otros gatos de la colonia tienen lo mismo.
Una foto o un vídeo corto ayudan mucho. Muchas señales son las mismas que en un gato de casa: las tienes en la guía sobre cómo saber si tu gato está enfermo.
Preguntas frecuentes
¿La gripe felina se contagia a las personas?
No, los virus de la gripe felina afectan a los gatos. Aun así, lávate las manos después de tocar a un gato enfermo para no llevar el virus a otros gatos.
¿Puedo darle antibióticos a un gato callejero enfermo?
Solo si los receta un veterinario. Dar antibióticos sin control es una mala práctica, y algunos medicamentos para personas, como el paracetamol, son muy peligrosos para los gatos.
Fuentes y nota editorial
- Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid) — Guía de colonias felinas
- International Cat Care — Cat flu: upper respiratory infection
- International Cat Care — Cat bites and abscesses
Texto preparado por Miauly a partir de las fuentes indicadas, consultadas el 19 de octubre de 2026.