Miauly / Guías / Artículo
Gatos del barrio. Consejos prácticos para cuidarlos entre todos.

Turnos para cuidar una colonia felina: cómo organizarlos

¿Varias personas cuidáis la misma colonia felina? Cómo organizar los turnos, cubrir ausencias y vacaciones, repartir gastos y evitar comidas dobles.

Por Miauly · Publicado el 19 de octubre de 2026 · Actualizado el 19 de octubre de 2026

El lunes por la noche, Marta llega a la colonia y se encuentra los cuencos llenos: otra persona ya había pasado. El martes no va nadie, porque cada uno pensaba que le tocaba a otro. Pasa en casi todos los grupos. Organizar los turnos de la colonia felina sirve justo para eso: saber siempre quién va, cuándo y qué hace.

No hacen falta herramientas complicadas. Basta con unas pocas reglas claras que todo el grupo acepte.

Primero, los papeles

Una colonia funciona mejor cuando hay tres figuras claras:

  • La persona responsable. Es el enlace con el ayuntamiento y con los vecinos. Conoce a los gatos y tiene la visión de conjunto. En programas como el de Madrid, además, coordina al resto de personas cuidadoras y mantiene al día los datos de la colonia.
  • Las personas con turno fijo. Cada una se encarga de uno o varios días.
  • Los suplentes. No tienen turno, pero están disponibles cuando alguien falla.

Si en tu municipio hace falta acreditación para cuidar colonias, asegúrate de que todas las personas que van al punto la tienen.

Un grupo sin responsable acaba deshaciéndose. Y una responsable que lo hace todo sola, antes o después, se quema.

Un calendario sencillo

El calendario tiene que estar en un solo sitio que todo el mundo vea: una hoja compartida, un grupo de mensajería o una agenda común. La herramienta da igual, siempre que sea una.

DíaMañanaNocheSuplente
LunesMartaJaviLucía
MartesJaviMartaPablo
MiércolesLucíaPabloMarta

Los nombres son un ejemplo. Hay colonias con una sola toma al día y otras con dos. Lo importante es que cada casilla tenga un nombre y cada nombre, un suplente.

Mantén los turnos fijos siempre que puedas. Quien va todos los martes por la noche conoce a los gatos de esa hora, y los gatos lo conocen a él.

También la hora importa. Si la toma de la noche es a las ocho, intenta no llegar a las once. Los gatos esperan, y un horario que cambia los tiene más tiempo dando vueltas por la calle.

Las reglas del cambio de turno

Los problemas casi siempre aparecen en los cambios. Tres reglas ayudan:

  1. El turno se pasa a una persona, no al grupo. «¿Alguien puede ir el jueves?» no basta. Mejor: «Lucía, ¿puedes hacer tú el jueves por la noche?». El turno está cubierto cuando Lucía dice que sí.
  2. Quien va, lo apunta. Después de la visita se deja un mensaje corto. Si nadie ha escrito nada, no se da por hecho que los gatos han comido.
  3. Antes de ir, se comprueba. Si tienes dudas, mira el último mensaje. Dos comidas la misma noche engordan a los gatos y atraen visitas no deseadas.

Qué apuntar después de cada visita

Una nota de dos líneas vale más que un relato largo:

  • a qué hora pasaste;
  • qué les diste y cuánto;
  • si cambiaste el agua y limpiaste;
  • qué gatos viste y cuál faltaba;
  • algo raro: un gato que cojea, un cuenco roto, un vecino molesto;
  • si queda poco pienso.

Por ejemplo: «20:00, pienso y agua, limpio. Todos menos el pelirrojo. El atigrado estornudaba». Quien vaya después sabe qué tiene que mirar.

Cuando llega alguien nuevo

Una persona nueva es una gran ayuda, pero al principio no conoce ni a los gatos ni las costumbres del grupo.

  • Haced juntos la primera visita.
  • Enséñale dónde van los cuencos y dónde se guarda el pienso.
  • Preséntale a los gatos uno a uno, con sus motes y sus manías.
  • Explícale las reglas del cambio de turno y cómo se escribe la nota.
  • Deja claro a quién llamar si pasa algo.

Las primeras semanas, mejor que vaya acompañada de alguien con experiencia.

Vacaciones, bajas e imprevistos

Agosto, Semana Santa y Navidad son las épocas difíciles. Mucha gente se va los mismos días.

  • Pregunta con varias semanas de antelación quién va a faltar.
  • Pide ayuda también a quien no suele hacer turnos, siempre que pueda ir al punto.
  • Prepara una ficha para quien va solo una vez: dónde está el punto, dónde está el pienso, qué dar, cuánto y a quién llamar si hay un problema.

Si alguien se pone enfermo de repente, la cadena es sencilla: avisa a su suplente y, si no responde, a la persona responsable.

Gastos y provisiones

El pienso, los cuencos y los refugios cuestan dinero. Para evitar roces:

  • decidid juntos qué pienso usar, para no cambiarlo cada día;
  • guardad las provisiones en un sitio conocido y seco;
  • apuntad quién compra qué;
  • si alguien solo puede aportar dinero y no tiempo, también suma.

Para saber dónde poner los cuencos y qué darles, mira la guía sobre cómo alimentar gatos callejeros.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas personas hacen falta para cuidar una colonia?

Depende del número de gatos y de tomas. Como regla general, conviene que cada persona con turno fijo tenga un suplente.

¿Qué hago si alguien no se presenta a su turno?

Escribe primero a esa persona, luego a su suplente y después a la responsable. No des por hecho que otra persona ya ha pasado.