Guía para quien convive con un gato · 09

Viajar con gato y mudarse sin estrés

Cómo acostumbrar al gato al transportín, viajar en coche o al extranjero, afrontar una mudanza y dejarlo en buenas manos cuando te vas. Lee la guía.

Por Miauly · Publicado el 19 de octubre de 2026 · Actualizado el 19 de octubre de 2026

Al gato le encantan su casa, sus rutinas y sus olores. Un viaje o una mudanza se lo quitan todo de golpe. Por eso, si vas a viajar con gato, conviene prepararlo con tiempo, a veces semanas antes. Con un poco de paciencia, incluso el gato más casero puede pasar por un cambio sin demasiado estrés.

Que el transportín no sea el enemigo

Para muchos gatos, el transportín significa una sola cosa: veterinario. En cuanto lo ven, desaparecen debajo de la cama. La solución es que se convierta en un mueble más.

  • Déjalo siempre a la vista, abierto, con una manta que huela a casa.
  • De vez en cuando, mete dentro un premio o un juguete.
  • Cuando el gato entre solo, cierra la puerta unos segundos y vuelve a abrirla.
  • Alarga los tiempos poco a poco y prueba a levantarlo un momento.

Elige un transportín rígido que se abra también por arriba. Así es más fácil sacar al gato sin tirar de él, y en la consulta pueden explorarlo en la mitad de abajo.

En coche

  • El gato viaja siempre en el transportín, nunca suelto.
  • Sujeta el transportín con el cinturón en el asiento trasero o colócalo en el suelo, detrás de los asientos delanteros.
  • Nunca en el maletero.
  • Tápalo con una tela ligera si así se calma.
  • No lo dejes nunca solo en el coche, y menos con calor.

Para viajes largos, pregunta al veterinario si conviene que coma antes de salir, y cuándo.

Si se marea o lo pasa mal

Algunos gatos maúllan todo el trayecto, babean o vomitan. Para los siguientes viajes:

  • acostúmbralo con trayectos cortos, de pocos minutos, y un premio al volver a casa;
  • pon en el transportín un empapador y una manta de recambio;
  • pregunta al veterinario si hay algo adecuado para tu gato.

Nunca le des tranquilizantes ni medicinas para personas. Pueden ser muy peligrosos.

Tren, avión y barco

Cada compañía tiene sus normas: tamaño del transportín, billete, documentación. Consúltalas en su web antes de comprar el billete, porque cambian.

Al extranjero: los papeles

Para viajar con tu gato a otro país de la Unión Europea necesitas:

  • microchip;
  • pasaporte europeo para animales de compañía, expedido por un veterinario autorizado;
  • vacuna de la rabia en vigor, anotada en el pasaporte.

La vacuna de la rabia se pone a partir de las 12 semanas y no es válida hasta que pasan al menos 21 días. Por eso un gatito de menos de unas 15 semanas no puede viajar. Fuera de la Unión Europea, las normas cambian. Infórmate con tiempo, porque algunos trámites tardan semanas. La vacuna de la rabia forma parte de la salud preventiva del gato: coméntalo con el veterinario.

La mudanza, paso a paso

Unos días antes. Prepara una habitación tranquila con su cama, comida, agua, rascador y arenero. Si hay ruido de cajas, una radio o la tele encendida ayudan a taparlo.

El día de la mudanza. Cierra al gato en esa habitación, con la puerta y las ventanas cerradas. Pon un cartel en la puerta: «No abrir, gato dentro». Así no se escapa entre mueble y mueble.

El trayecto. Llévalo tú, en el transportín, en tu coche. Nunca en el camión de la mudanza.

La llegada. Prepara antes una habitación en la casa nueva con sus cosas. Mételo ahí, ofrécele comida y quédate un rato con él. Luego deja que descubra la casa habitación por habitación. Es el mismo método que se usa para presentar a dos gatos.

Las primeras semanas. Si tu gato sale a la calle, déjalo en casa al menos dos o tres semanas. Mantén sus rutinas: mismos horarios, misma comida, mismos juegos. Y actualiza los datos del microchip con tu nueva dirección.

Si vuelve a la casa antigua. Pasa si te has mudado cerca. Avisa a los nuevos vecinos, déjales tu teléfono y pídeles que no le den de comer.

Obras, visitas y nuevos miembros

No hace falta mudarse para estresar a un gato. Un cambio dentro de casa también puede afectarle: una semana de obras, una visita que se queda mucho tiempo, un bebé recién llegado. También aquí funciona la habitación refugio: un sitio tranquilo, con arenero, agua y cama, donde pueda retirarse cuando quiera. Intenta mantener fijos los horarios de comida y juego, aunque todo lo demás cambie.

Cuando te vas y el gato se queda

Muchos gatos están mejor en su casa, con alguien que pasa cada día, que en un sitio nuevo. Las opciones:

  • un cuidador o un amigo que vaya al menos una vez al día: le pone comida, limpia el arenero, comprueba que está bien y juega un rato con él;
  • una residencia felina, si el gato es tranquilo y lleva bien los cambios. Visítala antes y pregunta qué vacunas exigen.

Deja a quien lo cuide una ficha con los horarios y cantidades de comida, los medicamentos si los toma, el teléfono del veterinario y el tuyo.

A la vuelta

Puede que te reciba con indiferencia o que no se separe de ti. Vuelve cuanto antes a la rutina. Ese comportamiento raro suele pasar en pocos días. Si dura más o deja de comer, llama al veterinario.

Preguntas frecuentes

¿Cómo acostumbro a mi gato al transportín?

Déjalo siempre abierto en casa, con una manta y algún premio dentro. Cuando el gato entre solo, cierra unos segundos y alarga poco a poco.

Después de una mudanza, ¿cuándo puede salir el gato?

Espera al menos dos o tres semanas, hasta que se sienta en casa. La primera vez sal con él, antes de una comida y en un día tranquilo.