Guía para quien convive con un gato · 07

Cuidados diarios del gato: arenero, pelo, uñas y dientes

Cómo limpiar el arenero, cada cuánto cepillar al gato, cómo cortarle las uñas y lavarle los dientes. Pequeños hábitos para los cuidados diarios del gato.

Por Miauly · Publicado el 19 de octubre de 2026 · Actualizado el 19 de octubre de 2026

Sí, el gato se lava solo. Pero los cuidados diarios del gato no terminan ahí. Un arenero limpio, unas pasadas de cepillo, las uñas a raya y un vistazo a ojos, orejas y dientes marcan la diferencia. Son unos minutos al día y sirven también para otra cosa: conocer bien a tu gato y darte cuenta enseguida si algo cambia.

El arenero

Es lo primero, porque un gato que no está a gusto con su arenero deja de usarlo.

Cómo elegirlo

  • Grande. Debe medir más o menos vez y media el largo del gato, desde la nariz hasta el inicio de la cola. Muchos areneros que se venden son pequeños.
  • Uno más. La regla es un arenero por gato, más uno. Con dos gatos, tres areneros, en sitios distintos de la casa.
  • Con la arena adecuada. A la mayoría les gusta una arena fina y suave al tacto. Muchos prefieren la aglomerante. Con unos tres centímetros de altura es suficiente.

Dónde ponerlo

En un sitio tranquilo, lejos de la comida y del agua. Evita los pasillos con mucho tránsito, la lavadora ruidosa y la puerta de entrada. El gato tiene que sentirse seguro mientras lo usa.

Cómo limpiarlo

  • Retira los grumos y las cacas al menos dos veces al día.
  • Con arena aglomerante, vacía y lava todo el arenero cada dos a cuatro semanas. Con arena no aglomerante, cada semana.
  • Lávalo con agua caliente y un detergente suave.
  • Evita los productos muy perfumados. Algunos desinfectantes de uso doméstico son tóxicos para los gatos: si dudas, pregunta al veterinario.

Limpiar el arenero cada día tiene otra ventaja: enseguida notas si el gato orina más, menos o de forma distinta.

El pelo

Pelo corto. Suele bastar con un cepillado a la semana, algo más en la muda de primavera y otoño. El gato traga menos pelo y tú encuentras menos en el sofá.

Pelo largo. Hay que peinarlo cada día, en sesiones cortas. Usa primero un peine de púas anchas y luego un cepillo suave, de la cabeza a la cola. Ten cuidado bajo las patas delanteras y entre las traseras: ahí la piel es fina y se forman nudos con facilidad. Las razas de pelo largo, como el persa, exigen más tiempo; si estás pensando en un gato así, lee la guía sobre razas de gatos.

Los nudos. Deshazlos con los dedos y con paciencia, desde la raíz. No uses tijeras: es facilísimo cortar la piel. Los nudos muy apretados debe quitarlos el veterinario, a veces rapando la zona.

Las uñas

El gato necesita arañar. Un rascador estable y lo bastante alto para que se estire del todo es imprescindible, sobre todo si no sale de casa.

Los gatos que salen desgastan las uñas solos. Los de piso, a veces, necesitan un recorte. Usa un cortaúñas para gatos y corta solo la punta transparente, lejos de la parte rosada, por donde pasan vasos y nervios. Si no te atreves, pide al veterinario que te enseñe.

Revisa a menudo las uñas de los gatos mayores. Con la edad se desgastan menos y pueden crecer tanto que se curvan hacia las almohadillas.

Ojos, orejas y dientes

Ojos. Un poco de legaña en el lagrimal puede ser normal. Límpiala con un algodón húmedo, uno distinto para cada ojo. Ojos rojos, hinchados o con mucha secreción, al veterinario.

Orejas. Nunca metas bastoncillos en el conducto: la piel es muy delicada. Mira solo la parte visible. Si ves cera oscura, notas mal olor o el gato sacude mucho la cabeza, consulta al veterinario.

Dientes. Cepillarle los dientes es la mejor forma de prevenir los problemas de boca, muy frecuentes en gatos adultos. Empieza poco a poco:

  1. Acostúmbrale a que le toques la boca, con un premio justo después.
  2. Deja que pruebe una pasta de dientes para gatos, nunca la de personas.
  3. Pasa el cepillo por unos pocos dientes, unos segundos.
  4. Ve alargando, día a día.

Es más fácil si empiezas cuando es pequeño, pero muchos adultos también se acostumbran.

La revisión de la semana

Una vez a la semana, mientras le haces mimos, comprueba:

  • pelo y piel: nudos, costras, calvas, pulgas;
  • ojos y nariz: limpios y sin secreciones;
  • boca: encías rosadas y sin mal aliento;
  • patas y uñas: almohadillas sanas, uñas no demasiado largas;
  • zona bajo la cola: limpia, sobre todo en gatos mayores o de pelo largo.

Si encuentras algo raro, apúntalo y coméntalo en la próxima visita, o antes si te preocupa. Qué se revisa en la consulta te lo contamos en la guía de salud preventiva del gato.

Que sea un buen rato, no una pelea

El truco es que el cepillado no se convierta en una lucha. Elige un momento en que el gato esté tranquilo. Haz sesiones cortas. Para antes de que se moleste. Termina siempre con un premio o un rato de juego. Con el tiempo, el cepillo se convertirá en un momento de mimos.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que limpiar el arenero del gato?

Retira los grumos y las cacas al menos dos veces al día. Lava todo el arenero cada dos a cuatro semanas con arena aglomerante, y cada semana con arena no aglomerante.

¿Hay que bañar a los gatos?

Normalmente no, porque se limpian solos. Las excepciones son algunas razas sin pelo y los casos en que lo indique el veterinario.

Fuentes y nota editorial

Texto preparado por Miauly a partir de las fuentes indicadas, consultadas el 19 de octubre de 2026.